Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.
México, D.F, 1 de marzo de 2010
CHIAPAS
Enfrentamiento por madera
Por lo menos seis indígenas tzotziles resultaron lesionados, dos de ellos de bala, durante un enfrentamiento entre dos grupos antagónicos de la comunidad de Mitzitón, municipio de San Cristóbal de Las Casas, por la disputa de madera. (Cuarto Poder, La Jornada. Se anexa)
PECI demanda el pago de sus salarios atrasados
Educadores comunitarios de las comunidades rurales e indígenas del municipio de Ocosingo, Chiapas, demandaron el pago de cuatro quincenas que aún no se les liquida a pesar de haber prestado sus servicios de acuerdo con la normativa educativa. La petición es a la Dirección General de Fortalecimiento Educativo de la Secretaría de Educación, dio a conocer Otilio López Gómez, representante del nivel secundaria del programa. El problema que desde hace varios años ha venido padeciendo el Programa Educador Comunitario Indígena (PECI), parecía haber llegado a su fin en el inicio del presente año, pero con la situación que hoy enfrentan con el atraso en su pago de las dos primeras mensualidades, renace e inconforma a los educadores de los tres niveles educativos que tiene el proyecto iniciado en 1994 como respuesta a un reclamo del zapatismo. (La Jornada)
Realizan segundo plebiscito en Chiapas
Una fiesta cívica vivió Ocozocoautla, ahora con su nombre refrendado por sus entusiastas habitantes, quienes se volcaron a participar en el plebiscito que les otorgó voz y voto para definir libremente, sin condicionamientos ni presiones, el nombre oficial de su municipio. Es este el segundo plebiscito en la historia de Chiapas, el primero se organizó en 1824, cuando se decidió la federalización de Chiapas a México. El de este 28 de febrero, otorgó el derecho y facultades a los habitantes de Ocozocoautla para decidir la permanencia del nombre de origen náhuatl. La democracia no sólo es asunto de partidos políticos sino que sirve a los chiapanecos para tomar decisiones. Previo a esta celebración existieron solicitudes y manifestaciones para retomar el antiguo nombre de Coita. El gobernador Juan Sabines Guerrero tomó la decisión y para prevenir conflictos solicitó la organización del plebiscito tal y como ocurrió en 1824. (Milenio)
CULTURA
Carlos Montemayor deja una vida de creación y compromiso
El escritor Carlos Montemayor, premio Nacional de Ciencias y Artes 2009, falleció, tranquilo y sin sufrimiento, este domingo a las 3:35 de la madrugada, luego de ardua batalla contra el cáncer que lo aquejó los últimos meses. Estuvo siempre acompañado por su familia: Susana de la Garza, esposa; Victoria, Alejandra, Jimena y Emilio, sus hijos.
De acuerdo con sus deseos, no se realizaron funerales, fue cremado ayer mismo y sus cenizas llevadas por la tarde a la Academia Mexicana de la Lengua, donde recibió una emotiva despedida de colegas, amigos, familiares y, sobre todo, de aquellos que compartieron con él sus ideales. Escritor, ensayista, poeta, tenor, puntual crítico de la política social y cultural del país, nació el 13 de junio de 1947, en Parral, Chihuahua, donde desde la infancia cultivó gran amistad con escritores como Víctor Hugo Rascón Banda (1948-2008) e Ignacio Solares. Como activista político y luchador social jugó un papel relevante. En este ámbito, su más reciente participación fue como integrante de la extinta Comisión de Mediación entre el Gobierno Federal y el Ejército Popular Revolucionario, para investigar el paradero de dos desaparecidos políticos. (La Jornada)
ASUNTOS INDÍGENAS
Piden destituir al titular de la CNDI
Es urgente la renuncia del nuevo titular de Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CNDI), Javier Abreu, por el desconocimiento que tiene sobre los problemas que viven día a día los casi 10 millones de indígenas en el país. En el marco de la reunión extraordinaria de la Comisión de Asuntos Indígenas, el diputado federal potosino Domingo Rodríguez Martell exigió lo anterior e insistió frente al director de la CDI sobre la necesidad de construir una nueva política en la materia que esté en manos de los propios indígenas, y no de personas con las características que tiene el nuevo comisionado. Se comprometió, junto con los compañeros de su grupo parlamentario, a coordinar esfuerzos con el Gobierno Federal, y todas las instituciones involucradas en la materia, "para construir una verdadera política de Estado indígena que realmente ayude, de fondo, a resolver los problemas de nuestros hermanos indígenas". (El Sol de San Luis)
ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES
Carlos Montemayor: cuando el tiempo falta
Luís Hernández Navarro escribe que “eran los primeros días de la sublevación zapatista. En el aire todavía estaba fresco el olor a pólvora. Junto a un amplio grupo de analistas mexicanos, Carlos Montemayor fue invitado a participar en un seminario sobre el alzamiento del EZLN organizado por un importante think tank en Washington”. (La Jornada. Se anexa)
Se fue para vivir eternamente
En El Correo Ilustrado, Foro Permanente por la Comisión de la Verdad: Reyna García González, Yolanda Robles Garnica, David Cilia Olmos, José Enrique González Ruiz, Enrique Torres Díaz, Teresa Rivera Ávila, Fausto Trejo, Luis Sosa Pérez, Jaime Cuéllar Castañeda, Enrique Cortez Reyna, Fernando Fernández Jaramillo, Ana Ignacia Rodríguez Márquez, Adolfo Palma, Beatriz Reyes García, María de los Dolores López Mariscal, Daniel Torralva Álvarez y Rosa María Olmos informan que: “El maestro Carlos Montemayor fue un mexicano excepcional, abogado, poeta, escritor, tenor, traductor, ensayista e integrante de la Academia Mexicana de la Lengua; pero sobre todo, poseedor de un agudo e incisivo pensamiento crítico y una militancia como luchador de la justicia social, quien al lado de otros excepcionales mexicanos como Miguel Ángel Granados Chapa, Samuel Ruiz, Juan de Dios Hernández Monge, Enrique González Ruiz, Rosario Ibarra y Gilberto López y Rivas, integró la Comisión de Intermediación entre el EPR y el Gobierno Federal para el tratamiento de la desaparición forzada de que son objeto dos de los militantes de esa agrupación armada, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Don Carlos, usted se ha ido para vivir eternamente, nunca lo olvidaremos.” (La Jornada)
TEXTOS
Enfrentamiento por madera
Elio Henríquez/Carlos Herrera/Cuarto Poder
Por lo menos seis indígenas tzotziles resultaron lesionados, dos de ellos de bala, durante un enfrentamiento entre dos grupos antagónicos de la comunidad de Mitzitón, municipio de San Cristóbal de Las Casas, por la disputa de madera.
Al cierre de esta edición, ambos grupos -uno de ellos evangélico y el otro católico y adherente de la Otra Campaña- tenían retenidos a tres integrantes de cada bando, todos golpeados, y la carretera que comunica a esta ciudad con Comitán estaba cerrada al paso vehicular.
Decenas de policías permanecían en el lugar, ubicado a 15 kilómetros de San Cristóbal, donde los adherentes habían encendido fogatas en la carretera, en medio de una situación de tensión.
Detonador
De acuerdo con la versión de algunos pobladores, habitantes que profesan la religión evangélica cortaron ocho árboles sin permiso de la comunidad, por lo que las autoridades recogieron la madera la tarde de este domingo y la trasladaron a la Agencia Municipal.
En represalia, según la versión de los adherentes, que son mayoría, unos 30 ó 40 protestantes fueron hasta la casa del agente municipal, Silviano Heredia Jiménez y lo retuvieron junto con Isidro Heredia Jiménez y Julio Heredia Hernández.
En seguida los llevaron a una zona donde habitan varios protestantes y supuestamente los amarraron y golpearon. La noche de este domingo permanecían retenidos.
"Los evangélicos venían en tres camionetas bien armados y tirando balazos", dijo uno de los pobladores, y añadió que cuando sus compañeros fueron a tratar de rescatar a los retenidos entre las 16:00 y las 17:00 horas, fueron recibidos "a balazos y a golpes".
Al parecer ahí ocurrió el enfrentamiento o agresión, donde resultaron lesionados Agustín Jiménez Hernández, de un balazo en el glúteo derecho, Andrés Jiménez Hernández y Carmen Díaz Jiménez, adherentes de la Otra Campaña, quienes fueron trasladados al Hospital Regional de esta ciudad por una ambulancia de Protección Civil Municipal, por golpes múltiples.
Se informó que la ambulancia de la Cruz Roja Mexicana no pudo entrar para prestar auxilio a los lesionados.
Del lado de los evangélicos resultó herido de dos balazos en la espalda, Roberto Heredia de la Cruz, quien fue reportado como grave y se encuentra en la Clínica de Campo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por lo que se evaluaba trasladarlo a Tuxtla Gutiérrez, supuestamente porque no había el equipo necesario para atenderlo.
Este hombre y otros tres protestantes más golpeados -cuyos nombres no fueron dados a conocer-, permanecieron un buen rato en la cama de una de las varias camionetas de la Policía Estatal Preventiva que arribaron al lugar, debido a que los adherentes no permitían que fueran sacados.
Este grupo había atravesado vehículos en la carretera y encendido fogatas para bloquear la vía -que pasa por en medio de la comunidad- en los dos extremos, donde está una recta. El grupo evangélico permanecía a una distancia menor a 200 metros, en medio del tramo bloqueado, donde se colocaron varias camionetas de policías.
Con la mediación de integrantes del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas que llegaron al lugar, se logró que a las 19:50 horas fuera sacado el herido de bala en otra unidad de la Policía.
El tzotzil herido de bala, perteneciente a la iglesia Ministerio Fuente de Fe, fue trasladado a San Cristóbal, pero los otros tres evangélicos permanecían la noche de este domingo en la parte trasera de la camioneta, en medio de un intenso frío.
Los adherentes de la Otra Campaña advirtieron que no los soltarían hasta que sus tres compañeros, entre ellos el Agente Municipal, fueran liberados.
A las 21:00 horas ya habían llegado autoridades estatales que negociaban con los protestantes para que pusieran en libertad a los tres católicos, con el fin de que éstos soltaran a los evangélicos que permanecían en la camioneta de la Policía.
La situación era de mucha tensión la noche de este domingo, y en ambos extremos de la carretera se habían formado grandes colas de vehículos en espera de que se abriera el paso para poder cruzar.
Desde hace varios años ambos grupos se han acusado mutuamente de agresiones, incluso con armas de fuego, por diferencias religiosas, políticas y agrarias.
Carlos Montemayor: cuando el tiempo falta
Luis Hernández Navarro/La Jornada
Eran los primeros días de la sublevación zapatista. En el aire todavía estaba fresco el olor a pólvora. Junto a un amplio grupo de analistas mexicanos, Carlos Montemayor fue invitado a participar en un seminario sobre el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional organizado por un importante think tank en Washington.
En la opinión pública había un intenso debate sobre la naturaleza y los alcances de la rebelión. Comenzaba la guerra de tinta e Internet. En los círculos intelectuales oficiosos la moda era presentar el levantamiento como producto de la manipulación de las comunidades indígenas de Chiapas por parte de un grupo de revolucionarios profesionales mestizos y del obispo Samuel Ruiz y su iglesia.
En su ponencia, Montemayor hizo añicos esta interpretación del conflicto. Explicó cómo el zapatismo sólo podía entenderse como parte de la historia de las guerrillas en el país a lo largo de varias décadas y, simultáneamente, como una guerrilla rural genuinamente indígena. Postuló que la insurgencia requería analizarse como parte de un movimiento afincado en una zona específica, crecido a la sombra de la urdimbre familiar, social y regional que lo encubrió y lo transformó de estación en estación del año; como una fuerza auténtica nacida de las comunidades.
Cuando al final de las presentaciones uno de los asistentes preguntó qué debía hacer Estados Unidos ante el conflicto, el novelista afirmó enfático: nada. No intervenir. Ése no es su asunto. La respuesta disgustó a los analistas estadunidenses, acostumbrados a pensar que la intervención de su país en los asuntos internos de América Latina, sea para “defender la democracia y los derechos humanos”, o sea para garantizar la estabilidad y los intereses de sus empresas, es una actividad legítima.
Durante años, el analista siguió escribiendo sobre el tema. Sus obras se convirtieron en una ventana privilegiada para asomarse al conflicto. Fueron traducidas a varios idiomas. En la librería de Aldo Zanchetta, en la ciudad de Lucca, Montemayor presentó la versión italiana de su libro sobre Chiapas. Inspirado por estar en la tierra de Giacomo Puccini, para sorpresa del público, en lugar de hablar sobre su texto, el escritor cantó arias del célebre compositor de ópera toscano.
Así se las gastaba Montemayor. Lo mismo desbrozaba la coyuntura nacional a contracorriente de las versiones oficiales que sacaba sus pistas musicales con amigos para desplegar sus dotes de tenor. Con igual erudición e interés abordaba temas de la cultura grecolatina que defendía el valor y la riqueza de las lenguas indígenas. Con idéntica soltura y solidez escribía de temas candentes de la actualidad desde la perspectiva del derecho, la teoría política y la historia. Lo hacía, además, con un explícito compromiso con los de abajo.
Durante los últimos años de su vida trabajó en su casa, dividiendo su tiempo entre la música y la literatura. Procuraba vocalizar un rato al día, lo que le servía como contrapeso para aguantar la presión de la escritura y el análisis político. Encontraba en la música lo que quería producir en literatura y en la literatura lo que deseaba hacer en música.
Polígrafo incansable, ensayista, poeta, traductor, novelista, investigador y divulgador de las lenguas originarias de México, analista político, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, cantante de ópera, Montemayor sostuvo que “la literatura recupera la dimensión humana de todo lo que existe”. Defendió y practicó el compromiso del artista con su arte.
En una época en la que la moda intelectual reivindica las opiniones de la tecnocracia especializada y al intelectual mediático de derecha, Montemayor fue uno de los intelectuales públicos de izquierda de vocación universalista más relevantes del país. Colaborador regular de La Jornada, hizo del ejercicio periodístico una herramienta privilegiada para comunicarse con el gran público. A pesar de las limitaciones de espacio a las que el género obliga (lo que padeció y lamentó), difundió sus opiniones en la prensa escrita con un estilo directo y claro.
Escritor realista que buscó comprender el mundo a través de la palabra, su trabajo literario partió fundamentalmente de la poesía pero no siempre se mantuvo en la órbita de la labor con el verso. Su obra como narrador comenzó como un reflejo de la poesía en la prosa, aliado siempre al sentimiento de que la poesía es una forma de tomar conciencia de la vida humana. Su literatura se desarrolló en función de una realidad, social o sensorial, que tomaba conciencia a través de la palabra.
Dos experiencias dieron sentido humano y profesional a su vida artística. En la primera, su maestro Federico Ferro lo acercó al mundo y a las lenguas grecorromanas. “Éste fue el origen (el nacimiento, podría decir) de mi condición de escritor”, afirmó Montemayor. En la segunda, Óscar González Eguiarte lo acompañó en el descubrimiento de las luchas y reclamos sociales de los campesinos chihuahuenses de la década de los cincuenta y en el conocimiento de personalidades como Álvaro Ríos y Arturo Gámiz.
El trato que tuvo con una excepcional camada de dirigentes sociales e indígenas marcó su visión del mundo y su obra. “A partir de entonces –contó–, mi compromiso ha sido contrastar las versiones oficiales con las realidades sociales y humanas. Eso lo he hecho como analista político, como investigador, como historiador y como escritor, de manera que cuando se despertó mi vocación literaria sabía que en algún momento tendría que tomar estos temas, a los que siempre he estado apegado y nunca he perdido de vista.”
A la periodista cubana Yuris Nórido, Carlos Montemayor le confesó: “Me falta tiempo, nos falta tiempo. Para el periodismo, para la literatura, para la familia, para la amistad, para el amor… Siempre nos falta tiempo. Gran parte de la lucha de la vida es encontrar tiempo para lo que deseamos”. Creativo y vital, Carlos Montemayor se quedó sin tiempo. Tenía apenas 63 años de edad y muchas cosas que decir.
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