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Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.
México, D.F, 16 de enero de 2009
CHIAPAS
Ratifica Congreso del Estado a Salazar
Diputados de la LXIII Legislatura ratificaron por unanimidad de votos la designación del nuevo procurador general de Justicia del Estado en Chiapas, Raciel López Salazar, a quien posteriormente tomaron protesta en el salón de sesiones de Palacio Legislativo. Durante la breve sesión ordinaria, el pleno legislativo dio lectura y trámite al oficio enviado por el gobernador Juan Sabines Guerrero, donde informó el nombramiento del licenciado López Salazar, como procurador general de Justicia del Estado de Chiapas. Seguidamente también se dio lectura y trámite legislativo a un segundo oficio enviado por el gobernador del Estado, Juan Sabines Guerrero, donde nombró a Ramiro Antonio García Macías, como magistrado de la Sala Regional del Tribunal Superior de Justicia de Chiapas (TSJECH). Después de ambas tomas de protestas ante la soberanía popular, se leyó y aprobó el dictamen enviado por la Comisión de Hacienda, relativo al oficio enviado por el presidente municipal de Tonalá, Hilario Francisco González Vázquez, donde solicitan autorización para la contratación de empréstitos ante el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras). (Cuarto Poder, La Jornada)
Bloquean campesinos carretera en Chiapas
Elio Henríquez y Ángeles Mariscal escribe desde San Cristóbal de las Casas, Chiapas, que más de 200 campesinos afiliados al Movimiento Popular de Resistencia del Sureste bloquearon la carretera que comunica los municipios de Tila, Yajalón y Sabanilla para exigir reconocimiento a Agustín Pérez Gómez, agente municipal de Petalcinco, Tila, y de su suplente, Enrique Martínez Pérez, electos por usos y costumbres en noviembre pasado. Los manifestantes advirtieron que la protesta continuará hasta que el alcalde Límber Gutiérrez Gómez, del Partido Verde Ecologista de México, reconozca al funcionario. (La Jornada)
Evangélicos denuncian acoso de autoridades
Indígenas evangélicos de la comunidad de Nachig, municipio de Zinacantán, denunciaron que autoridades y caciques tradicionalistas les cortaron el agua y la luz, y los amenazaron con expulsarlos si continúan negándose a aceptar cargos religiosos. Narciso Lunes Hernández, vocero de los evangélicos, informó que el martes 13 de enero los caciques Antonio Sánchez López, Martín Sántiz Pérez y José Hernández Pérez, cortaron la luz y el agua a un grupo de 30 evangélicos. Incluso señalan que "en la casa del compañero Manuel Gómez Pérez se introdujeron sin permiso y se apoderaron de la cantidad de 3 mil pesos, lo que motivó que se presentara formal denuncia ante el Fiscal del Ministerio Público en Justicia Indígena, donde se inició el expediente número 32/IN7A-T2/2209". En dicha denuncia, los evangélicos expresan que siguen con temor porque "cuando estaban cortando los servicios los caciques nos dijeron que esto era el principio y que posteriormente nos encarcelarían, nos golpearían, nos quemarían nuestras casas y nos causarían daños en nuestra integridad física". (Cuarto Poder)
ASUNTOS INDÍGENAS
Personal militar de EU mapeó partes del país
La Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (Unosjo) denunció que un equipo de geógrafos de la Universidad de Kansas, financiado por el ejército de Estados Unidos, realizó un proyecto encubierto de investigación en localidades indígenas del norte de la entidad. Aldo González Rojas, coordinador de la organización no gubernamental, informó ayer, en conferencia de prensa, que en agosto de 2006 un grupo de ocho especialistas, encabezado por el geógrafo Peter Herlihy, ingresó a la Sierra Juárez supuestamente para desarrollar el proyecto denominado México Indígena. El ex asesor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) relató que el geógrafo estadunidense dijo que en el trabajo colaborarían la Sociedad Geográfica Americana (American Geographical Society), las universidades estadunidenses de Kansas y de Carleton, la Autónoma de San Luis Potosí y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), “pero omitió la participación de la empresa armamentista y de inteligencia militar Radiance Technologies”. (Excelsior)
ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES
A 15 años del levantamiento zapatista
Jaime Martínez Veloz escribe en su artículo que “hace 15 años la nación mexicana se cimbró ante la noticia de un levantamiento armado en diferentes municipios del estado de Chiapas. La acción llevada a cabo por las fuerzas insurgentes se caracterizó por su sincronía, disciplina y la eficacia de sus propósitos. Después de los primeros días de combate, la sociedad mexicana exigió el cese de las hostilidades y obligó a las partes en conflicto a buscar una salida negociada que atendiera los justos reclamos que enarbolaba el zapatismo.” (La Jornada. Se anexa)
Los movimientos, portadores del mundo nuevo
Raúl Zibechi escribe en su artículo que “unas cuatro décadas atrás surgió una nueva generación de movimientos, muy diferentes de los que hasta ese momento habían sido hegemónicos en América Latina. Este conjunto de movimientos, nacidos a comienzos de la década de 1970 y durante 1os 80, fueron muy activos en los 90, le plantaron cara al neoliberalismo, ocuparon el lugar vacante dejado por los partidos de izquierda, que se fueron plegando al modelo, y a los sindicatos, que hicieron más o menos lo mismo, con honrosas y escasas excepciones.” (La Jornada. Se anexa)
TEXTOS
A 15 años del levantamiento zapatista
Jaime Martínez Veloz/La Jornada
Hace 15 años la nación mexicana se cimbró ante la noticia de un levantamiento armado en diferentes municipios del estado de Chiapas. La acción llevada a cabo por las fuerzas insurgentes se caracterizó por su sincronía, disciplina y la eficacia de sus propósitos.
Después de los primeros días de combate, la sociedad mexicana exigió el cese de las hostilidades y obligó a las partes en conflicto a buscar una salida negociada que atendiera los justos reclamos que enarbolaba el zapatismo.
Los procesos subsiguientes de negociación resultaron complejos, pero se produjeron a pesar de las evidentes manifestaciones de provocación promovidas por quienes desde dentro del Estado han resultado beneficiados por las confrontaciones sociales. Para ellos la guerra es negocio, la paz nunca lo será.
En este contexto, se formó una comisión legislativa paritaria, que después sería conocida como la Comisión de Concordia y Pacificación, a la cual me correspondió pertenecer. La decisión para integrarme a la misma no fue sencilla: en aquel tiempo era diputado federal por Tijuana e involucrarme en un tema distante en términos geográficos no resultaba una tarea sencilla. Sin embargo, las características y el alcance nacional de las reivindicaciones zapatistas constituyen un acercamiento a uno de los temas del México profundo todavía irresuelto.
Este hecho me ha permitido desde entonces conocer de cerca una realidad compleja, inédita y día a día renovada por hechos y nuevas circunstancias. Chiapas es, en sí, una universidad de la vida.
La construcción de puentes entre el gobierno y el zapatismo, durante las primeras etapas del proceso de negociación, realizado al amparo de la Ley para el Diálogo, la Negociación y la Paz Digna en Chiapas, no estuvo exenta de actitudes hostiles, o cuando menos escépticas, de quienes desde las instituciones del Estado se han negado de siempre a reconocer la existencia de un país que no ha concluido su etapa de consolidación democrática. El EZLN, a través de su lucha, ha demostrado que las instituciones de nuestro país no incluyen a amplios sectores de la sociedad mexicana, entre ellos, y en forma destacada, a los indígenas mexicanos.
El Chiapas de hoy es muy diferente al que existía al inicio del conflicto. El estado cuenta con una infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria que puede estimular el desarrollo y el crecimiento; se ha producido una redistribución del poder político; se terminaron los tiempos del partido único. Sin embargo, los rezagos sociales, principalmente en las comunidades indígenas, siguen presentes. El reto es enorme.
Al margen de la solución de fondo que requiere la agenda nacional planteada por el zapatismo, cuyo desahogo dependerá de una nueva correlación de fuerzas en el Congreso de la Unión y una renovada actitud del Ejecutivo federal frente a esta problemática, es indispensable la puesta en marcha de una serie de medidas que eviten tensiones innecesarias y reduzcan al mínimo cualquier acción de confrontación.
La tentación de algunos mandos castrenses, mediante una interpretación sesgada de la Iniciativa Mérida, firmada por México con el gobierno estadunidense, para intervenir en territorio zapatista sobre la base de supuestas acciones en contra de la siembra de enervantes, debe ser desechada por carecer de la mínima veracidad y por significar una grave y peligrosa provocación.
En un país que ha permitido que muchas de sus instituciones hayan sido penetradas por el narcotráfico, la única región que ha impedido la presencia de este flagelo ha sido el territorio donde se asienta el zapatismo.
La realización del Festival de la Digna Rabia fue el lugar de encuentro de múltiples voces de países y realidades distintas unidas en un mismo propósito de cambiar las injustas condiciones de vida de millones de ciudadanos de México y del mundo. La organización del encuentro fue una nueva demostración de la capacidad creativa del zapatismo, la vigencia de sus demandas y la expresión de un movimiento que, a pesar de los años, permanece con una estructura y una capacidad que no pueden ser menospreciadas.
Se puede estar o no de acuerdo con lo expresado por los zapatistas, pero nadie puede negar la justeza de sus demandas y la capacidad de mantener en alto los sueños, anhelos e ideales de los integrantes y simpatizantes del zapatismo, en un momento en que la sociedad mexicana es asediada por el consumismo, la narcocultura y los nuevos estereotipos surgidos de un modelo que pretende convertir en mercancía todo lo que toca. Por ello tiene un alto valor lo realizado por los zapatistas en medio de múltiples carencias económicas y un contexto dominado por el consumismo y la frivolidad.
Por ello, la capacidad de soñar, de criticar, de decir su verdad a su modo y su estilo, ojalá siga siendo la constante en los decires y haberes de los zapatistas. Hay quienes se incomodan, incluso algunos que se presumen de izquierda quisieran el silencio permanente del zapatismo. Hay a quienes les incomodan los argumentos del EZLN, pero poco hacen por construir una salida al conflicto. Coinciden con la derecha en la estrategia de que “el conflicto terminará por el desgaste o la extenuación del zapatismo; por lo tanto, entre menos se haga o se diga del tema, será mejor”. Nada más alejado de la verdad. La firmeza, la capacidad organizativa, el espíritu de combate y la vigencia de sus demandas están presentes hoy más que nunca.
Enhorabuena por los15 años de la aparición pública de EZLN y los 25 de haberse formalizado como organización combatiente.
Los movimientos, portadores del mundo nuevo
Raúl Zibechi*/La Jornada
Unas cuatro décadas atrás surgió una nueva generación de movimientos, muy diferentes de los que hasta ese momento habían sido hegemónicos en América Latina. Este conjunto de movimientos, nacidos a comienzos de la década de 1970 y durante 1os 80, fueron muy activos en los 90, le plantaron cara al neoliberalismo, ocuparon el lugar vacante dejado por los partidos de izquierda, que se fueron plegando al modelo, y a los sindicatos, que hicieron más o menos lo mismo, con honrosas y escasas excepciones.
Estos movimientos le cambiaron la cara al continente; deslegitimaron el modelo neoliberal, o por lo menos las aristas más groseras del modelo; instalaron una nueva relación de fuerzas y modificaron el mapa político. Pese a sus diferencias, tienen algunos rasgos en común:
Convirtieron la lucha por la tierra (rural y urbana) en la conquista de territorios, o sea de espacios donde los pueblos (indígenas, campesinos, sectores populares urbanos) hacen sus vidas cotidianas y transforman las iniciativas para la sobrevivencia en modos y formas de resistencia al sistema.
Se proclaman autónomos, de los partidos, las iglesias, los sindicatos y los estados. Pero esa autonomía encarnada en territorios va de la mano de la creación de nuevos modos de vida y de ejercicio del poder, o sea de autogobierno.
Son movimientos de base comunitaria, en el sentido general del término. A diferencia de los movimientos anteriores, la pertenencia no es individual, sino familiar, y la base social de esos movimientos implica la organización colectiva de matriz comunitaria.
No son estrictamente movimientos sociales; son movimientos políticos o político-sociales, si se prefiere. La división entre lo social y lo político creada por las ciencias sociales y por la izquierda tradicional no resulta útil para comprender esta nueva generación de movimientos.
No se pueden comprender estos movimientos desde afuera, ni con una mirada fija en las estructuras visibles, aquellas que capturan la atención de los medios, las academias, las izquierdas institucionales. Hace falta una mirada interior, capaz de captar los procesos subterráneos e invisibles, lo que sólo puede hacerse en un largo proceso de involucramiento con los movimientos, no sólo con sus dirigentes. El concepto de “trabajo de campo” es limitado, ya que no contempla ni la convivencia ni la ligazón afectiva con los de abajo.
Son portadores del mundo nuevo porque producen sus vidas (de las familias y comunidades) con base en relaciones de reciprocidad y ayuda mutua, no para acumular capital ni poder, sino para crecer y fortalecerse como comunidades y movimientos. En ese sentido, creo que en los territorios de los movimientos predominan relaciones no capitalistas, no de forma pura e incontaminada por cierto, sino en pugna permanente contra los estados y el capital que buscan destruirlos. Dicho de otro modo, la producción (material y simbólica) de valores de uso ha desplazado a la producción de valores de cambio, no para siempre, ni absolutamente, sino tendencialmente.
Esto lo podemos ver en multitud de iniciativas, desde las que nacieron en ciudades como El Alto y el Plan 3000, en Santa Cruz, Bolivia, hasta los barrios piqueteros de Buenos Aires, donde construyeron sus viviendas, equipamientos colectivos, calles, servicios de agua, de salud, de educación. Miles de huertas urbanas, no sólo rurales; miles de emprendimientos productivos, cientos de fábricas recuperadas, nos hablan de que no sólo en las áreas rurales, sino también en las periferias urbanas existe enorme capacidad de producir sin patrones, sin capataces, sin división jerárquica del trabajo.
En estos mundos nacen pensamientos otros. No son ya las academias ni los partidos del sistema los que piensan a los de abajo, sino nosotros mismos nos estamos pensando. No para producir teoría o tesis, sino para potenciar el movimiento, para defenderlo mejor, para expandirlo y compartirlo con otros. O sea, no se produce teoría, sino apenas ideas fuerza para seguir caminando.
El mundo otro no puede ser representado en el mundo formal del Estado y el capital. Más aún: no puede ser representado, porque sólo es representable lo que está ausente. Creo, además, que participar en instancias estatales debilita a los movimientos y los desvía de su tarea principal, que es “fortalecer lo nuestro”. Sin embargo, hay muchos movimientos que siguen siendo combativos y que luchan por verdaderos cambios que mantienen relaciones con los estados. Éste es un debate que nos acompañará durante largo tiempo y que no tenemos otra alternativa que enfrentar del modo más unitario posible, siempre que sea un debate “entre nosotros”.
Por último, en estos territorios en resistencia existen mundos diferentes al mundo del capital y del Estado. Naturalmente, tienen sus formas de poder, con mayor o menor grado de desarrollo. La asamblea es la forma común de decisión colectiva. No parece posible un mundo sin poderes. Pero los hechos nos enseñan que puede haber poderes no estatales, o sea, poderes no jerárquicos ni centralizados; rotativos por turnos, de modo que todos y todas pueden aprender a mandar colectivamente y a obedecer colectivamente. En cada lugar y país adoptan formas diferentes, pero existen, tienen vida y ya no se referencian en el Estado como lo hicieron los sindicatos.
¿Cómo triunfa este mundo de valores de uso, femenino, comunitario, autocentrado y autodirigido, capaz de producir y reproducir la vida? No lo sabemos. Lo que vemos es que crece por expansión, dilatación, difusión, contagio, irradiación, resonancia… No crece solo, ni de forma simétrica al capital y al Estado, o sea aniquilando, destruyendo, imponiendo, digiriendo y dirigiendo. No podemos imponer el mundo otro porque lo estaríamos negando, pero podemos insuflarle vida, actuando como fermento y levadura, con la convicción de que los movimientos y los mundos otros son lo único que puede salvarnos de la catástrofe que preparan los de arriba.
* Versión abreviada del texto leído en la Fiesta de la Digna Rabia, San Cristóbal, 3 de enero.
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